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viernes, 26 de septiembre de 2008

Sueño deseado...Deseo soñado

Deseo soñarte cada noche
sentir el aroma de tu cuerpo
y tenerte en mis pensamientos.
Deseo hablarte al oído
y contarte lo que no sabes de mi vida.
Deseo que desees tanto
que no puedas soportar
las ganas de desearme.
Que tus besos cubran mi cuerpo
mientras yo no dejo de observarte.
Deseo pedirte que me acaricies con tus labios
cada rincón de mi mapa
y que beses la capital de mi mundo.
Quiero vivir en tu piel desnuda
sentir que me proteges, me cuidas,
sin dejar de sentirme libre.
Sentir que me aprisionas,
pero yo tener la llave de esa jaula.
Deseo sentir el climax que causas en mi cuerpo
quiero ser tu esencia, tus ojos, tu alma,
ser parte de tu vida.
Pero solo parte, la más linda,
la más placentera, la más amada.
Y cuando nuestros suspiros se acabaran,
partir cada uno por su lado.
Quiero que todas las noches de mi vida
éste sea mi sueño y mi deseo.

lunes, 25 de agosto de 2008

Delirio de pasión

Olas de movimientos sensuales caen sobre mi,
el deseo de tu alma anhela mi piel en caricias
sin freno y con locura para provocar una tormenta,
tormenta pasional que mezclan nuestras lenguas.
Lenguas que saborean los gustos de este amor.
Torbellino que se apodera de mi alma,
mi cuerpo es una adicción de gemidos y suspiros,
y con sutiles caricias y besos en silencio,
te apoderas de mi cuerpo encendido por completo.
Saboreas mis senos suavemente para desatar mi fuego,
ese fuego vivo que tengo dentro de mi ser,
buscas mi presencia para crear una armonía de este delirio,
y acaricias mi piel en un rito de excitación que sale de mis gemidos.
Nuestros actos humedecen nuestros cuerpos,
en tus caricias encuentro la esencia de tu aroma,
aroma que me termina de encender para amarte
y lanzarme a las profundidades de tus emociones.
Sos una tormenta que se apodera de mi alma,
creas un huracán en este cuerpo que te desea,
tormenta que nos transforma en un solo ser,
y por fin se unen ese par de fuegos y crean una hoguera.
El alimento de nuestros cuerpos,
es un manjar de latidos, suspiros y gemidos,
y se funden en un grito de placer
para ser un solo cuerpo, una sola alma, un solo ser.